| |
TIEMPO DE CREER
Devoción
-Entonces soy psicoactiva... -dijo Loana.
-Bueno, psicoactivo es un término
muy genérico, además de un
eufemismo. En realidad son facultades empáticas
lo que posees. Eres perfecta para esta tarea
porque eres joven y tu cerebro tiene la
capacidad de adquirir nuevos registros;
mujer, lo que implica mayor sensitividad
y en último lugar, pero no menos
importante: eres una persona comprometida,
con capacidad de renuncia y que desea hacer
el bien a sus congéneres.
-Aliviarles del dolor y la culpa. Eso es
lo que quiero, ¿Podré hacerlo?.
-Te enseñaremos a traer mayor paz
y consuelo a estos mundos.
Tras el ritual previo de la presentación
de credenciales, el hemiciclo fue llenándose
conforme los consejeros se sentaban en sus
escaños. Se iniciaba el nuevo curso
político en aquel órgano de
mediación internacional conocido
como Consejo Global.
Los próximos meses prometían
ser interesantes. Una nueva religión
había nacido entre las estrellas.
Poco se sabía de ella, sólo
que se diferenciaba de todo lo conocido
o revelado al hombre hasta la fecha. La
nueva fe no necesitaba de la existencia
de un Dios para canalizar el fervor de sus
creyentes. Los nuevos dioses eran ahora
de carne y hueso. No como antes con verdades
reveladas y dogmas incuestionables.
Las mentes más liberales veían
normal este hecho, pues la historia de las
religiones siempre se ha confundido con
la historia de los hábitos, costumbres
y supersticiones de la sociedad en cada
momento. Y si la humanidad evolucionaba
ascendiendo por la escalera del progreso
y del conocimiento, también las creencias
debían de hacer lo propio. Fuese
como fuere, los miembros del Consejo Global
deberían de calibrar en su justa
medida el impacto que tendría sobre
la sociedad terrestre el nuevo culto y definir
el marco normativo que habría de
regular sus relaciones con las viejas religiones
tradicionales.
Desde la mesa presidencial, los experimentados
ojos del prefecto Filipo Larnaka ya reconocían
a los que serían los actores principales
en los próximos debates, aquellos
que levantarían la voz con mayor
ímpetu, llevando el peso de los discursos
y negociaciones. Contempló como Aristóbulo
Duris, el consejero griego, platicaba animadamente
con miembros de su partido. El prefecto
también buscó los escaños
de Meandro Carano y del siempre polémico
Clito Manguel. Portavoces de los partidos
Humanista y Tecnócrata, respectivamente.
Cuando la cámara quedó sin
un asiento vacío, todos los presentes
juraron su cargo con las palmas de las manos
levantadas, símbolo de transparencia
y honestidad en el proceso político.
Sólo el bien común debía
de influir en las decisiones que adoptaran
los consejeros en la nueva legislatura que
acababa de comenzar aquí y ahora.
Constricción
-Cuando se comete una falta, cualquier
tipo de acción innoble, te embarga
una sensación de encogimiento y,
aunque se intente ignorar o disimular, es
una experiencia dolorosa. Ése es
el primer cometido en el ritual de exculpación,
también llamado redención:
descubrir si es verdadero el arrepentimiento
del pecador que se dirige a un centro de
redención buscando expiar su culpa.
Los fenómenos purificadores no pueden
ser accesibles de forma gratuita. Es obligado
un sentimiento de constricción y
culpa. Por ello los redentores han de disponer
de facultades empáticas, para vislumbrar
si el pecador está arrepentido. ¿Lo
comprendes, Loana?
-Sí, sí.
La nave de los Redentores partió
del Cinturón de Kuiper, después
de hacer de esa zona en los últimos
años el área más estable
de toda la Vía Láctea. Las
estadísticas confirman que los habitantes
del Cinturón, a pesar de sus penosas
condiciones de vida y de un pasado que deja
mucho que desear, han encontrado una paz
interior difícil de explicar. Se
empieza a hablar de esas colonias como un
modelo de convivencia y armonía.
Los datos económicos también
alaban el extraño experimento espiritual
que allí ha tenido lugar, la producción
ha llegado a máximos históricos.
Y tal logro sólo tiene una justificación,
aunque contrarie a muchos: la nueva religión
que llaman Redención.
Una vez sentados los pilares en las colonias
de Kuiper, una delegación de Maestros
Redentores parte en la misión de
enseñar sus prácticas al resto
del Sistema Interior.
Neptuno es la primera escala prevista del
viaje.
El planeta de color marcadamente azul, debido
a la absorción de la luz azul por
el metano de su atmósfera, deniega
la petición de atraque del Argos,
navío donde viajan los Redentores,
hasta que el Consejo Global no se pronuncie
al respecto.
El capitán del Argos formula una
protesta basándose en los artículos
15 y 16 del Convenio de Navegación
Interplanetaria. Pero la posición
de las autoridades locales no se mueve un
milímetro. Les permitirán
repostar combustible en órbita y
se les entregarán los alimentos que
precisen, pero la nave no accederá
a la colonia de Neptuno, salvo aprobación
expresa del Consejo Global.
En la Tierra, el prefecto Filipo Larnaka,
convoca la Asamblea de portavoces en un
intento de desbloquear el conflicto, pero
no se aprecia ni voluntad ni solución
a corto plazo porque los portavoces declinan
responder ni adoptar acuerdo alguno hasta
no disponer de instrucciones precisas de
sus propios partidos políticos. Aristóbulo
Duris encabeza la facción más
crítica y hay que llamarle varias
veces al orden por el lenguaje inflamado
que utiliza cada vez que toma la palabra.
Los Maestros Redentores, al conocer la situación
política, evitan mayor discusión
y conceden tiempo al diálogo, desisten
de pisar Neptuno y disponen un nuevo destino:
Urano.
Confesión
-El ritual de exculpación continúa
con la declaración mental de faltas
cometidas. Los redentores sólo deben
centrarse en la sensación de desasosiego,
en el sentimiento de culpa. La empatía
permite reconocer la severidad del arrepentimiento.
Ninguna otra circunstancia es relevante
para nosotros. La empatía es una
habilidad mental de nivel 1, sólo
permite reconocer y transferir sensaciones
y estímulos, no permite conocer los
hechos innobles. No existe más vínculo
entre pecador y redentor, como sí
podía darse en anteriores sistemas
confesionales: ni identidad, ni posición
social, ni datos familiares... La confidencialidad
es total en el ritual de exculpación.
-¿Cómo podemos perdonar los
pecados? -preguntó Loana.
-No somos dioses, no perdonamos; simplemente
purificamos -dijo el Maestro Redentor a
su aprendiza.
-No les quepa la menor duda, lo que vamos
a hacer es necesario. Que no se ablanden
sus conciencias pensando que vamos a repudiar
una religión seria y digna. Piensen
en la Redención como en una especie
de secta exótica y destructiva. Todos
los aquí presentes podemos pensar
y rezar de formas muy distintas, pero han
existido en el pasado y actualmente una
serie de elementos comunes que en cierto
modo nos hermanan.
>>El principal elemento común
es el Libro Sagrado. Cristianismo, Judaismos,
Islam... todas tienen un texto sagrado,
unas directrices básicas que se han
perpetuado por escrito a lo largo de los
siglos. Ya se llame Biblia, Torá
o Corán.
>>Otro punto en común es la
esperanza en una entidad superior o divinidad
que realiza el papel de regulador espiritual,
castigando a los infieles y recompensando
a los creyentes con alguna forma de paraiso.
>>Independientemente incluso que algún
presente de las religiones aquí reunidas
haya predicado desde sus orígenes
una relativa superioridad respecto a las
demás, eso en este momento es trivial
e irrelevante. Vuelvo a repetirles que es
mucho más lo que nos une y por ello
estoy aquí, para pedirles que todos
hagamos un frente común contra la
secta que viene del espacio, una alianza
de las religiones tradicionales.
Poco a poco todos los semblantes allí
reunidos asintieron con gesto de aprobación.
-Bien. Dado que no hay discrepancias entre
nuestras filas, ahora queda hacer que los
hombres políticos hablen por nuestras
bocas y levanten la voz en nuestro nombre
en aquellos foros de decisión que
nos convengan.
Después de un largo suspiro, la voz
añadió con aire cansino.
-Todos los patriarcas religiosos aquí
reunidos hemos pedido alguna vez tolerancia
para nuestras creencias. Que negar el beneficio
de la duda a la secta llamada Redención
no les haga sentir sucios e indignos. La
Redención no reconoce la presencia
de un Dios verdadero como principio impulsor
de este universo. La negación de
la divinidad ahogará cualquier cargo
de conciencia o flaqueza que pueda presentarse
en el futuro. Por eso, los hombres que vienen
de las estrellas nunca podrán aspirar
a sentarse al lado nuestro como iguales.
Eso es imposible e impensable.
Comunión
-En términos estrictamente físicos,
la fe es un estado energético. La
Cámara de Saturación funciona
como un sistema psíquico cerrado
formado por pecador y redentor. Y en todo
sistema cerrado la cantidad de energía
permanece constante. Es sencillamente el
Principio de conservación de la energía.
En el pecador hay una degradación
de su energía psíquica, lo
que llamamos el sentimiento de culpa. El
redentor absorbe ese sentimiento de culpa
ajeno hacia él; saturando su propio
sistema nervioso para liberar al pecador.
Esta es la base del fenómeno purificador:
una transferencia de energía psíquica
-expuso el Maestro Redentor.
-En ese caso, los remordimientos y el desasosiego
asaltarán después al redentor,
¿no? -preguntó preocupada
Loana.
Lejos de lo que podía imaginarse,
Clito Manguel hizo una exposición
sosegada de los datos que se conocían
hasta la fecha. La Redención parecía
ser un fenómeno traslativo por el
que la sensación de culpa salía
del cuerpo del pecador. Los consejeros más
radicales comenzaron a burlarse, interrumpiendo
el pleno con palabras como: Exorcistas.
Bufones. Sectarios.
Las filas conservadoras eran las más
ofensivas con el infatigable Aristóbulo
Duris a la cabeza. Los miembros del Partido
Humanista casi iban a la zaga formulando
insultos. El Prefecto Larnaka se vio obligado
a rogar orden y silencio a sus señorías
más exaltadas para que el consejero
Clito continuase con su disertación.
Cómo se realizaban aquellas prácticas
todavía era desconocido. De las estrellas
llegaban rumores acerca de un fenómeno
psíquico vinculado a las ondas alfa
del cerebro, pero el desconocimiento era
casi total y así continuarían
las cosas mientras no se permitiera atracar
a la nave de los Maestros Redentores en
algún espaciopuerto. Nada se podía
avanzar sin escuchar a los peregrinos que
venían desde las estrellas.
Clito aconsejó con acierto no sacar
conclusiones sin escuchar a todas las partes.
Y en lo que al culto llamado Redención
se trataba, no había ningún
interlocutor autorizado. Era menester hablar
con los hombres de las estrellas sin más
dilación.
La simple idea de entrar en contacto con
los Redentores, y que estos puedan tener
la más mínima oportunida de
explicar sus prácticas, levanta ampollas.
Ni el Prefecto Filipo Larnaka en la mesa
presidencial ni el consejero Clito Manguel
en su escaño comprenden el profundo
sentimiento de repulsa que domina en el
Hemiciclo. Mas todo es en vano, las filas
conservadoras, junto con las humanistas,
abandonan acaloradamente sus escaños
y la votación queda en suspenso indefinido.
Mientras tanto, pocas horas después,
en las proximidades de Urano, las autoridades
locales informan a la nave de los Redentores
que el Consejo Global todavía no
se ha pronunciado y por tanto les está
prohibido pisar cualquiera de los colectores
planetarios que rodean al gigante gaseoso.
Se aconseja a los miembros del Argos que
se encaminen a PS-Perseo, la plataforma
sideral próxima a Saturno y que obita
en un vector de vuelo que por convenio se
considera espacio internacional.
Transmigración
-Hay límites que no podemos traspasar.
El más importante es respetar el
Intervalo de regeneración. Un Maestro
Redentor necesita un mínimo de tres
días para que su sistema nervioso
se recupere del esfuerzo de absorber los
remordimientos ajenos.
-¿Somos devoradores de pecados? -preguntó
Loana.
-En cierto modo... sí. Aunque lejos
de la visión popular que se tiene
de nosotros. El rito de purificación
tiene un elevado coste personal para el
redentor. Cargar con las culpas ajenas sólo
reporta sensaciones negativas contra las
que se ha de luchar mientras dura el intervalo
de regeneración. No te engañamos,
Loana, esta práctica es muy sacrificada
y requiere una gran capacidad de renuncia.
¿Aceptarás perder parte de
tu vida por aliviar el espíritu de
los demás?
Los Maestros Redentores nunca sabrán
si en circunstancias normales hubieran dejado
atracar al Argos en la plataforma sideral.
Pero una parte de PS-Perseo estaba en llamas
cuando llegaron, concretamente el sector
diecisiete y eso aceleró los acontecimientos.
Un accidente desafortunado había
provocado la explosión de varios
depósitos químicos.
El Convenio de Navegación Interplanetaria
tiene una disposición adicional al
final del texto legal. En caso de catástrofe
espacial, las naves circundantes están
obligadas a conceder auxilio, para ello
retiran sus distintivos y enarbolan el pabellón
humanitario. Los hologramas cromáticos
que salpican la proa y la popa de los navíos
adquieren los colores verde y azul, como
muestra de intenciones solidarias El convenio
de navegación también obliga
a los afectados a recibir la ayuda. En el
cosmos prima la seguridad de la población
sobre cualquier otro asunto.
Los equipos de emergencia de la plataforma
intentaban por todos los medios a su alcance
que las elevadas temperaturas no afectaran
a las cúpulas electromágnéticas.
Conforme los sistemas automáticos
anti-incendios aislaban los focos de ignición,
se rescataban los primeros quemados. Quemaduras
químicas de tercer grado. Intoxicación
por inhalación de gases tóxicos.
Pronóstico: extremadamente grave.
Siete afectados.
A pesar de los fármacos inteligentes,
los quemados no dejan de padecer y sus gritos
resuenan en las paredes modulares de PS-Perseo
como un eco macabro. Y, como milagro, los
peregrinos de las estrellas ofrecen sus
habilidades a los moribundos.
No es fácil explicar lo que pasó
después. Los Redentores pusieron
ambas manos en los lóbulos frontales
de los quemados y los gritos de dolor comenzaron
a apagarse gradualmente. Es verdad que fueron
muriendo a las pocas horas a causa de las
lesiones, pero los Redentores absorbieron
en aquel singular contacto telepático
el infinito dolor de los cuerpos calcinados.
Los quemados recibieron el fin de una forma
lúcida, digna y consciente. Murieron
en orden y paz.
Una vez sofocadas las llamas y llorando
los difuntos, los habitantes de PS-Perseo
no hablan de otra cosa, los hombres de las
estrellas expulsaron el sufrimiento de los
accidentados.
Al día siguiente aparecen las primeras
ofrendas y regalos (principalmente comida),
junto a los amarres energético que
sujetan el Argos al espaciopuerto. Es la
forma que tienen los habitantes de la plataforma
de dar gracias a los hombres santos.
Exculpación
-¿Qué pasaría si
entro sola en la Cámara de Saturación?
-preguntó Loana.
Nada. Absolutamente nada. La empatía
necesita participar de sentimientos ajenos.
Sin la presencia de una segunda persona
no se establece ningún flujo de sensaciones
o sentimientos. La Cámara de Saturación
está pensada para aislar del resto
del mundo la comunión de mentes que
se establece entre pecador y redentor. Es
un acto íntimo. Pero el receptáculo
no tiene ninguna propiedad excepcional.
No es ningún amplificador ni acumulador
psíquico. Es una más de las
muchas ideas preconcebidas y erróneas
acerca de la redención.
Las comunicaciones entre la plataforma sideral
y el resto de asentamientos humanos no ocultan
un profundo sentimiento de admiración
hacia los Maestros Redentores.
Los patriarcas religiosos en la Tierra son
más conscientes todavía de
que la práctica denominada Redención
supone un serio problema para sus intereses
y que las formas ancestrales, mejor dicho
milenarias, de entender la fe están
amenazadas. Un solo espaciopuerto ha acogido
a los peregrinos de las estrellas, PS-Perseo,
y ya se ha rendido a la nueva doctrina.
La voz de Romano Barredo, el líder
y motor de aquella clandestina alianza religiosa,
volvió a oírse:
-Necesitamos un argumento para impedir que
la secta se adentre más en el Sistema
Interior. Hemos de preservar nuestros fieles
en: Urano, Marte, Mercurio, la Luna... No
podemos permitir la libre circulación
del Argos, ¿Qué justificación
se puede esgrimir para impedir que entre
en contacto con más gente?
-Un peligro. La humanidad ha de verlos como
un peligro. Es la única forma en
que podríamos obrar, enmascarados
por una imagen de falsa legitimidad -dijo
una segunda voz.
-En la plataforma hubo un incendio de naturaleza
química, ¿no?. Un contagio.
Una enfermedad. Una cuarentena. Podríamos
inmovilizar la nave de los Redentores más
de un mes. Incluso se estaría autorizado
a emplear la fuerza para evitar un contagio
masivo.
-Una pandemia. Me gusta. ¿Cuál
ha sido epidemia más severa de las
últimas décadas? -preguntó
Romano Barredo.
-Las Fiebres Karolus -dijo la tercera voz
y después añadió-:
aunque es una enfermedad espacial, el Virus
K no se transmite entre humanos. Los hombres
no son portadores.
-Ya está: una variante polimórfica
del Virus K. Una mutación transmisible
entre humanos. Se ha de filtrar a la prensa
de forma anónima. Un aviso recibido
desde PS-Perseo, alguien que alerta del
progreso implacable de las Fiebres Karolus
en aquel lugar.
-Sólo será una acusación
sin nombre -dijo la segunda voz.
-La primera piedra que se lance no tendrá
nuestra mano visible detrás, pero
las siguientes piedras sí tendrán
nombres propios -expuso Romano Barredo-.
No nos faltan hijos predilectos dentro del
Consejo Global. Por ejemplo: Aristóbulo
Duris. No necesita mucho más para
conseguir un decreto de cuarentena.
-Aristóbulo ya ha hecho demasiado.
Ha sido un portavoz muy visible en las últimas
jornadas. Necesitamos un relevo, otro rostro
delante de la clase política, de
otra forma parecería una cruzada
personal del consejero griego.
-No se hable más: Meandro Carano,
del Partido Humanista. También ha
demostrado ser un hijo fiel a su fe en estos
difíciles días; no como los
descreídos que queremos salvar de
la secta que viene de las estrellas.
Regeneración
-Aunque el poder que más empleamos
los Maestros Redentores es nuestra capacidad
para aliviar el sentimiento de culpa, esta
facultad se puede hacer extensiva a todas
las formas de dolor. La empatía nos
convierte en receptores humanos, captamos
las sensaciones que nos rodean y, cuando
lo creemos conveniente, las absorbemos hacia
nuestro interior. No importa que la sensación
sea psíquica o física. Remordimiento
o puro dolor. Es indiferente.
-Podemos traer mucho consuelo -dijo Loana.
-Debemos de traerlo, es una obligación
irrenunciable -apuntó el Maestro
a su aprendiza-, de lo contrario perderíamos
nuestras facultades. No podemos engañarnos
a nostros mismos, la empatía requiere
una conciencia limpia y claridad de espíritu.
Marte no es sólo el dios de la guerra,
también es la colonía espacial
que mayor mortandad ha sufrido en su historia
reciente a causa de las Fiebres de Karolus.
Cuando en la prensa aparecen las primeras
filtraciones anónimas, sospechas
de que un brote de Virus K se ha detectado
en PS-Perseo y amenaza con expandirse para
volver a desolar el Sistema Solar como un
funesto cometa que retorna cíclicamente
por las mismas regiones, las autoridades
marcianas declaran el estado de emergencia
sanitario y cierran las rutas comerciales
que atraviesan su jurisdicción.
Nix Olympica, la ciudad del Monte Olympo
marciano, empieza a repartir entre sus habitantes
las escasas vacunas contra las Fiebres Karolus,
según edad, condición física
y demás factores de riesgo a tener
en cuenta. Las dosis son insuficientas y
no pueden evitarse tumultos provocados por
el pánico.
Para los colonos marcianos que se han quedado
sin vacuna, sólo se les puede ofrecer
una detección precoz de la enfermedad.
El Virus K, aunque todavía es bastante
desconocido, tiene muchas similitudes con
la antigua Fiebre Ondulante y pueden aplicarse
los mismos métodos de observación.
Se emplea para ello el Test de Theiler Modificado
que permite descubrir los receptáculos
del virus por muy diversos que sean.
Del espaciopuerto Valle Marinaris, el gigantesco
cañón natural que atraviesa
la superficie del planeta rojo a lo largo
de miles de kilómetros, despegan
y se relevan constantemente diez interceptores
F-33 que patrullan sin descanso las fronteras
marcianas. Su misión es clara: nadie
puede adentrarse más en el Sistema
Interior, bajo riesgo de ser desintegrado.
Las mentiras tienen las piernas largas y
corren deprisa. La falsa enfermedad ha ganado
ya la batalla. La ausencia de infecciones
confirmadas, lejos de tranquilizar los ánimos,
volverán todavía más
desconfiadas a las autoridades sanitarias
de Nix Olympica.
Por su parte, PS-Perseo desmiente la falsa
acusación. Dentro de la plataforma
no se ha producido ningún caso conocido
de Fiebres Karolus y presentan los dos últimos
informes epidemiológicos que demuestran
sin lugar a dudas la ausencia de enfermedades
contagiosas.
El Consejo Global no concede credibilidad
a los datos y se aprueba un Decreto de Cuarentena.
PS-Perseo exige el nombre de la fuente anónima
de información que ha filtrado sin
pruebas contrastables la noticía
de la epidemia a la prensa. Silencio por
respuesta. Acogimiento hipócrita
a la confidencialidad de las fuentes de
información y al secreto profesional.
El embajador de la plataforma sideral es
llamado a consulta y se prepara para abandonar
la Tierra. Inicio de conflicto diplomático.
Purificación
-La empatía es como un músculo,
cuanto más se ejercita más
se desarrolla. Ahora sólo eres una
aprendiza, pequeña Loana. Cuando
desenvuelvas completamente tus facultades
ya verás que cada vez necesitarás
Intervalos de regeneración más
pequeños para recuperarte de los
esfuerzos psíquicos.
-¿Se sabe la causa? -preguntó
Loana.
-Nuestro sistema nervioso se especializa.
Después de cada comunión mental:
compara, aprende y recuerda. Y cada vez
necesita menos tiempo para reaccionar ante
dos estímulos iguales, es una suerte
de elasticidad psíquica. Habrá
un día en que absorber los sentimientos
de culpa ajenos casi no te debilitará.
El cinturón de Kuiper es la segunda
colonía en presentar una protesta
formal ante el Consejo Global, pues de ese
lugar son los Maestros Redentores que viajan
en el Argos. Kuiper advierte que si no se
respeta la libre circulación de ciudadanos
-pues considera que todo es una arducia
para inmovilizar a los peregrinos de las
estrellas-, no quedará más
remedio que repudiar a la cámara
política terrestre como órgano
válido para discutir de los asuntos
coloniales.
Los políticos contienen el aliento,
se imaginan lo que pasará si Kuiper
retira también a su embajador. Le
seguirán con el tiempo: la nube de
Oort, Basel 10, Centauro, Ophiucus... en
fin un reguero de deserciones y de conflictos.
La única persona capaz de cambiar
el curso de los últimos acontecimientos
es un modesto periodista de La Gaceta Universal,
Arthur Martindale que después de
varios seguimientos y escuchas, ha conseguido
reunir un dossier que demuestra la creación
en la sombra de una alianza de patriarcas
religiosos que desean evitar a cualquier
precio el impacto cultural que le supondría
a la humanidad el contrastar las antiguas
formas de fe comparándolas con respecto
a la Redención. Una teoría
de la conspiración, pero documentada
con nombres concretos, fechas comprometedoras,
fotografías e incluso transcripción
de las conversaciones de los propios jerarcas
religiosos.
Es tarde y el callejón es oscuro.
El dossier le quema en las manos al periodista,
mientras se retira a su casa a revisarlo
por última vez antes de llevarlo
a la imprenta, a las insaciables máquinas
rotativas y que la sociedad pueda decidir
con todos los elementos de juicio a su alcance.
Un coche se detiene a su lado. La portezuela
se abre y una voz le llama.
-¿Martindale?,¿Arthur Martindale?
-El investigador asiente con un movimiento
de cabeza. Agarra el dossier de la conspiración
con más fuerza.
-No se oponga. No arriesgue su futuro ni
el de los suyos. Nunca podrá detener
las fuerzas que hay en movimiento -dice
la voz desde las sombras del coche-. Los
sentimientos no obedecen a razones y eso
es lo que sucede aquí y ahora. La
humanidad está básicamente
unida por un sentimiento, el sincretismo.
Los religiosos convinieron hace siglos en
que detrás del universo existía
una fuerza única, idéntica
en esencia, divina en su origen, y que sólo
se diferenciaba de un culto a otro en su
forma de expresión. La religión,
tal como la hemos conocido siempre, es sentimiento.
Ayudar a los redentores es pedir que o bien
dejes de amar lo que siempre has amado,
o por lo menos que empieces a desconfiar
de ello. Créame, Sr. Martindale,
somos criaturas imperfectas y no haremos
más que rechazar la mano amiga que
se nos ofrece desde las estrellas.
Arthur duda, pero no entrega el dossier.
El desconocido en sombras añade un
nuevo y definitivo argumento:
-Esta noche, en este callejón, puede
usted llorar por los Redentores o por otras
personas -unas fotos le son mostradas desde
el interior del vehículo. Es la familia
de Martindale. Su esposa y sus hijos-. Usted
decide hasta qué punto vale la pena
mostrar la verdad al mundo.
El periodista se siente insignificante y
desválido. El dossier, finalmente,
cambia de manos. La vida de los suyos acalla
los gritos de su conciencia.
Introversión
-Desde el inicio de los tiempos, el
hombre siempre ha buscado conocer y controlar
las fuerzas invisibles, aunque sensibles,
que regían el universo. A ellas se
acercaba de forma intuitiva por medio de
la plegaria y la oración. Pequeña
Loana, ¿cuál sino era el poder
oculto tras una oración? ¿Qué
misteriosos impulsos cósmicos se
esperaban movilizar al rezar? Hoy gracias
al conjunto de prácticas que forman
la Redención sabemos que todo se
resume en diferentes estados energéticos
y la capacidad de manipularlos, pero para
llegar a esta interpretación racionalista
han sido necesarias varias etapas intermedias
de transición. Las antiguas religiones
han sido básicamente eso: momentos
imperfectos, aunque necesarios, en el ascenso
hacia un nivel superior.
-No podemos permitirnos transmitir al resto
del cosmos que en este planeta, cuna de
la humanidad, medimos a las personas y a
las religiones con doble rasero. Quizás
en ningún otro lugar se debería
estar tan obligado como aquí a ser
comprensivos y tolerantes con las distintas
costumbres y modos de pensar -dijo Clito
Manguel .
>>¿Cómo mantendremos
el respeto y la representatividad de esta
cámara? Si no somos capaces de integrar
la totalidad del conjunto de corrientes
de opinión, el Consejo Global será
repudiado sin duda por muchos de nuestros
hermanos de las estrellas. ¿Cómo
dialogaremos con los lejanos sectores: Atenea,
Basel 10, Ophiocus o Centauro; si no es
desde una cierta autoridad moral?
>>La cuestión es sencilla,
si continuamos negando la igualdad de los
representantes religiosos de las colonias
espaciales, cuánto tardaremos en
ser repudiados nosotros mismos y este Consejo
Global. La Tierra no puede escudarse por
más tiempo en una falsa epidemia
para inmovilizar lejos de nuestras fronteras
a la nave de los Redentores. Les recuerdo,
señorías, que todavía
no se ha documentado un sólo caso
contrastado de contagio originado por el
Virus K. Las estrellas nos contemplan en
estos momentos y nos juzgarán, caballeros,
no les quepa la menor duda.
Hemos de mentalizarnos, la Tierra ya no
está sola, ya lucen otras muchas
civilizaciones en el firmamento que merecen
un gesto de igualdad por nuestra parte.
>>Quizá personalmente yo no
acepte que en el Cinturón de Kuiper
han conseguido armonizar el binomio ciencia
y religión, racionalizando la espiritualidad,
peró una cosa es segura: puedo y
debo respetarlo. Es un debate complicado
porque nos obliga a cuestionarnos ideas
arraigadas desde milenios. Reflexionen señorías,
el espíritu pionero, aquel que hace
avanzar a las sociedades, hoy reside en
el espacio exterior. Son los colonos quienes
soportan los rigores del viaje espacial
y se enfrentan a los elementos. Los hijos
de las estrellas son el futuro, las nuevas
semillas del destino, y ninguna sociedad
sobrevive si desprecia su futuro.
Desde la mesa presidencial, el prefecto
Filipo Larnaka dejó de meditar en
la debacle política que se avecinaba.
La férrea disciplina de partido haría
que conservadores y humanistas arrasaran
en bloque la defensa que de los redentores
hacían liberales y tecnócratas.
La votación estaba perdida de antemano.
No, sus pensamientos eran otros. El prefecto
cavilaba sobre la transformación
que se estaba dando en Clito Manguel. Un
consejereo antaño polémico,
sin fondo ni oficio, y que ahora se alzaba
sobre sus limitaciones. Estaban siendo testigos
del nacimiento de un verdadero hombre de
estado, de un mediador que sabía
situarse en el lugar de los demás
e intentar llegar a un acuerdo, huyendo
de la confrontación destructiva.
El segundo pensamiento del prefecto fue
que el debate era televisado. Miles de millones
de almas estaban identificando a Clito Manguel
como una de las pocas voces amigas en la
Tierra que no veía a las colonias
exteriores con recelo y temor.
Contemplación
-¿Qué somos, en realidad?
-preguntó Loana.
-Somos receptores humanos, hemos nacido
para la contemplación. En verdad
nosotros no somos nadie, no podemos ayudar
a una persona si no lo desea. Sólo
manipulamos energías que ya están
creadas: encontramos y mejoramos lo que
ya existe en el interior de la gente. Pero
igual que no se puede hacer que vuelva atrás
una nueva forma de vida, lo mismo sucede
con los mecanismos de la evolución
cuando se aplican al ámbito espiritual.
Estamos aquí y ahora, eso significa
que hay un sitio y una finalidad en este
universo nosotros. Precisamente por ello,
aunque vengan tiempos difíciles,
los Redentores saldremos adelante y encontraremos
nuestro destino.
En contadas ocasiones el prefecto Filipo
Larnaka invitaba a alguien a visitar su
biblioteca privada. Era un personaje que
una vez concluidas las sesiones parlamentarias
gustaba de perderse entre papiros, códices,
incunables y registros históricos
de muy distinta procedencia.
-Me siento honrado por esta invitación
-dijo Clito a modo de saludo.
-Reunir todos estos volúmenes ha
sido la gran dedicación de mi vida
junto con la política -afirmó
el prefecto-. Ver y contrastar cómo
el reino de las ideas evoluciona con el
paso del tiempo. Yo opino que la concepción
del mundo sufre variaciones cíclicas,
cada cierto periodo de tiempo se ha de desechar
la opinión generalmente admitida
y sustiuirla por un razonamiento innovador.
-¿A dónde quiere llegar?
-A los debates de las últimas sesiones
-dijo Filipo-. Enlazarlo con los rituales
de purificación que realizan los
redentores. Verá, Clito, aunque suene
a imposible hasta hace pocas décadas
en muchos lugares de la India todavía
se pensaba que nuestro planeta, la vieja
madre Tierra, se apoyaba sobre unos gigantescos
elefantes a modo de pilares. Era una tradición
popular muy arraigada. A ningún humilde
campesino de ese país se le podía
hablar de polvo cósmico, cometas,
asteroides, agujeros negros... y sin embargo
usted y yo sabemos que todo eso existe y
no por ello es una ofensa.
-¿Lo está comparando con la
repulsa que han manifestado los partidos
Conservador y Humanista?
-Sí. Esa cerrazón de ideas
lo único que demuestra es que hay
concepciones del mundo que son intocables.
-¿Por qué? -preguntó
Clito.
-Porque los argumentos tradicionales están
más cerca del reino de los sentimientos
que del de la razón. Los hombres
no tenemos mentes lógicas, sino emotivas.
No razonamos normalmente a priori, sino
que justificamos nuestros sentimientos.
No somos mejores que esos campesino indios
que no pueden admitir nuevas explicaciones
que las que han heredado de la tradición
popular. Finalmente, los redentores también
se han dado cuenta del conflicto que nos
ocasionaba su presencia.
-¿Se han ido?
-Hace apenas cuatro horas que han disgregado
los amarres energéticos que retenían
a la nave Argos en el espaciopuerto de la
plataforma sideral Perseo. Han virado ciento
ochenta grados y retornan al Cinturón
de Kuiper.
-¿Por qué me cuenta todo esto?
-dijo Clito.
-Le he observado en los últimos debates.
Le he visto crecer como líder. Le
he visto buscar la armonía , defender
el bien común y ofrecer honestidad
dentro del proceso político. Es absurdo
pensar que no hay más personalidades
que concedan el beneficio de la duda a los
redentores. Pero parece que se han ido acallando
las voces que podían defender a los
peregrinos de las estrellas. Usted es uno
de las pocos individudos que no ha sido
silenciado. Pero son malos tiempos para
heroicidades. Como le he dicho, nuestro
cerebro es en verdad emotivo. Mucha gente
sólo verá que usted ha defendido
una concepción del mundo que contradice
creencias milenarias. Si se queda, sufrirá
el revanchismo y la persecución.
No le perdonarán. En otros tiempos
hasta le hubieran quemado en una hoguera.
-Lo que dice tiene una cierta lógica,
lo admito. Estamos asistiendo a un cierto
fenómeno de fanatismo religioso.
¿Qué me sugiere?
-Siga la estela del Argos, márchese
detrás del rastro iónico que
ha dejado. Usted todavía es joven
y puede soportar los rigores del viaje espacial.
Se acercan tiempos tumultuosos y difíciles
que requerirán de políticos
verdaderos. Las colonias exteriores requerirán
de hombres ilustres que medien en este conflicto
religioso. El debate ha sido televisado,
su fama le precederá. Allí
le espera un porvenir y simpatías.
Aquí por el contrario, sólo
una vía muerta. Un dique seco. Hágame
caso amigo mío. Por el bien de todos,
siga la estela del Argos.
Autor: Claudio Landete Anaya; Mataró,
Barcelona, España.
Relato inédito.
|
|