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SEGMENTOS
DE CONSCIENCIA
1
George Templeton se encaró con el
psicólogo analítico, Samuel
Buronson, aquel hombre que muchos llamaban
el segundo Sigmund Freud, y le ofreció
su tarjeta de visita.
George Templeton
Dpto. Ingeniería Cognoscitiva
Robotics Associates
El consultorio de Buronson era austero,
parco en comodidades. Aunque casi todo el
mobiliario representaba figuras abstractas
o simbólicas, no había el
menor rastro de lujo. Destacaba en gran
medida el diván, adornado por dos
sobrios cojines y orientado hacia una repisa
donde descansaban varias figuras de deidades
de la antigüedad. La palabra que mejor
definía aquel entorno era introspección.
Después de un par de formalidades,
ambos tomaron asiento y George Templeton
relató el objeto de su visita.
-¿Qué sabe usted sobre Inteligencia
Artificial?
-Casi nada. Que todavía no se ha
concebido una máquina que supere
el Test de Turing -dijo Samuel.
-En efecto. ¿Sabe por qué?
-No. No estoy al corriente de los avances
en robótica.
-Usted mismo lo ha explicado a la perfección:
todavía no se ha "concebido"
o "creado". Ahí radicaba
el error. Las conciencias se hacen a sí
mismas, aprenden de sus errores, no pueden
fabricarse al ciento por cien.
-¿Quiere decir...? -insinuó
el psicólogo.
-Que ya existen prototipos de programas
conscientes. Bueno, en realidad sólo
existe uno.
-¿Cómo se llama?
-En Robotics Associates lo conocemos como
Copia de Vida, CDV en su expresión
más abreviada -dijo el ingeniero.
-¿Y qué desea de mí?¿Por
qué me hace partícipe de esta
información?
-¿No lo adivina? Queremos que guíe
a esta nueva forma de vida sentiente. Que
ayude a evolucionar al CDV hasta que alcance
su plenitud intelectual. Usted es el más
relevante de los investigadores de la mente
y mi corporación, Robotics Associates,
no desea escatimar recursos en ser la pionera
en el desarrollo de la ansiada Inteligencia
Artificial.
-Una responsabilidad así... Es abrumadora.
-No se precipite, Samuel. No es preciso
que me responda todavía. Tómese
el tiempo que necesite -comentó a
modo de despedida George Templeton, antes
de franquear el quicio de la puerta.
2
Leo Potter alargó la mano y asió
el frasco de los tranquilizantes. No sabía
qué relación existía
entre las repentinas alucinaciones que le
hostigaban y el proyecto Copia de Vida del
que era el padre. Ingirió dos comprimidos
y esperó que aquel derivado de la
benzodiazepina empezara su acción
sedante sobre el sistema límbico.
3
La sede central de Robotics Associates era
fastuosa. El psicólogo se sintió
incomodado ante la magnitud de recursos
de que hacía ostentación la
Corporación y lamentó en silencio
la profunda desigualdad que existía
respecto a los fondos del sector público,
donde él ejercía sus prácticas
sanitarias. No pudo evitar una reflexión
sobre el curso que había tomado la
sociedad. Samuel era consciente de que aquel
no era el mundo que él soñaba
construir en sus tiempos de la facultad.
Sólo cabía un calificativo
para definir la realidad: decepcionante.
Los logros técnicos ya podían
desintegrar a una persona y volverla a materializar,
aparecía la tan novedosa Red Informática
de Telecomunicación Psíquica
y sus programas comprimidos en el tiempo
y, finalmente, una nueva forma de vida:
la Inteligencia Artificial. ¿Y en
qué medida el mundo se había
visto mejorado por semejantes avances? En
nada. Absolutamente en nada.
Un conserje atento le indicó el departamento
de ingeniería cognoscitiva. Y un
elevador le situó en el umbral de
dicha sección. Le esperaban con aire
ansioso: George Templeton, a quien ya conocía,
y otro individuo de aspecto cansino y rasgos
desdibujados, quien le fue presentado como
Leo Potter, diseñador de sistemas.
-¿Leo Potter, el creador de las rutinas
antivirus «Guardián»?
-En efecto -contestó el aludido.
-Bueno, rutinas antivirus es en realidad
un eufemismo. El calificativo correcto serían
sistemas expertos -intervino George Templeton.
-¿Sistemas expertos? -preguntó
Samuel.
-Son programas ideados para la resolución
de problemas especialmente complicados y
que requieren un elevado nivel de conocimientos.
Además de la base de datos, sus prestaciones
están determinadas por la utilización
de procedimientos y técnicas heurísticas,
como sucede en los técnicos humanos
-explicó Leo Potter haciendo gala
de un gran acervo intelectual.
-Bueno, tomemos una taza de café
y pongamos en antecedentes al señor
Buronson de lo que esperamos de él
-dijo George Templeton.
4
El gusano apareció de la nada, era
anillado, viscoso y abominable. Se irguió
lentamente, siendo tan alto como Leo Potter.
Era de un color verde repulsivo, cubierto
de cerdas amarillentas. Los anillos del
engendro temblaban de forma escandalosa.
Superando la repugnancia y el temor, Leo
agitó los brazos para apartarlo.
Y el engendro desapareció.
5
El psicólogo analítico estudiaba
el dossier que le había sido entregado
para ponerle en antecedentes respecto al
proyecto Copia de Vida.
CDV como sistema experto que era incluía
tres elementos fundamentales: el gestor
de conocimientos, la memoria de reglas y
el modelo de situación.
«El gestor de conocimientos utiliza
la información contenida en la memoria
de reglas, también llamada base de
conocimientos o cognoscitiva para interpretar
los datos presentes en el contexto inmediato
del modelo de situación. Cuando más
amplia sea la memoria de reglas, con mayor
facilidad el gestor de conocimientos efectuará
las inferencias lógicas necesarias
para responder a una pregunta. La potencia
de un sistema experto se mide más
por la profundidad de sus conocimientos
que por su capacidad de razonamiento.
El sistema experto elabora sus respuestas
directamente, en función de la nueva
información que se le va incorporando,
o indirectamente, recordando los resultados
de las inferencias anteriores. Además
de actuar sobre la memoria de reglas, el
gestor de conocimientos controla también
la adquisición de nueva información.
El sistema experto funciona exactamente
igual que una mente humana, puede trabajar
también a varios niveles: superficial,
en aquellos casos que baste una simple y
rápida respuesta; o profundo si se
precisa un análisis más complejo».
Según el dossier, Robotics Associates
había optado después de varias
tentativas prometedoras, por recoger la
maestría humana y hacerla disponible
a otros; captar el conocimiento humano,
la pericia del experto, codificarla en varias
reglas o cláusulas y reproducirla
en sistemas informáticos.
Buronson pudo comprobar que la principal
tarea del ingeniero de conocimientos, George
Templeton, fue persuadir a un experto humano
para que permitiera que sus amplios conocimientos
fuesen trasladados a una base de datos.
Leo Potter, como el más brillante
programador informático de todos
los tiempos, fue convencido para que su
maestría, cosechada durante tantos
años de éxito profesional
fuese convertida en miles de proposiciones
heurísticas y almacenadas dentro
de Copia de Vida.
Cuando se afirmaba que CDV era básicamente
un fichero, se referían concretamente
a la memoria de reglas, la base de datos
donde se había codificado el intelecto
de Leo Potter.
Increíble. Sencillamente increíble.
6
Leo Potter no quería levantarse de
la cama aquella mañana. No podría
engañar al psicólogo, como
seguro que no pudo engañar a la máquina.
Lo sabrían. No debió desnudar
su mente ante aquella aberración
mecánica, ante una mente electrónica
capaz de computar y razonar millones de
veces más rápido y eficiente
que el intelecto humano.
7
En su segundo día de trabajo, Samuel
fue testigo del método con que se
recogía la sabiduría del experto
humano. Leo Potter, sentado colegialmente
en lo que recordaba un pupitre iba respondiendo
un test cognoscitivo. La única diferencia
con cualquier test escolar era que la respuesta
sólo podía ser SÍ o
NO. No cabían otras opciones.
-Verdadero o falso -comentó Leo Potter.
-¿Y los estados intermedios? -preguntó
el psicólogo.
-¿Estados intermedios?
-La realidad no es tan simple como verdadero
o falso
-Pero en el código binario a todos
los caracteres, instrucciones y comandos
se les asigna un número en notación
binaria. La notación binaria utiliza
la base 2, los dígitos son sólo
0 y 1.
-Dos dígitos. Dos respuestas posibles
-intervino Samuel.
-Podemos resumirlo así -dijo Leo
Potter.
Aquel era un test de comprobación.
Robotics Associates era de la opinión
que ya disponía de todo el saber
contenido en la mente de Leo. Pero estaban
verificando que la información transmitida
fuese lo más fiable posible.
Samuel Buronson, tan acostumbrado como estaba
a escrutar en la condición humana,
apreció indicios de actitud vacilante
en el programador informático mientras
respondía el cuestionario. Vio que
Leo titubeaba y postergaba la solución
a las preguntas mucho más de lo frecuente.
Casi sin poderlo evitar, el psicólogo
preguntó:
-¿Teme usted el fracaso, Sr. Potter?
-Como todo el mundo, supongo. ¿Por
qué?
-Me ha llamado la atención el hecho
de que se esté transfiriendo manualmente,
mediante test cognoscitivo, su saber; cuando
existen otros métodos mucho más
avanzados.
-¿Se refiere a la telecomunicación
psíquica, verdad?
-En efecto. Se podría volcar su saber
mucho más rápido y fiablemente.
-Bueno. Ahora ya es un poco tarde. Quizás
para el próximo experto humano -concluyó
el informático.
Se produjo un silencio largo entre ambos.
Samuel tuvo la convicción que el
proyecto Copia de Vida acabaría en
el más rotundo fracaso. Y en parte
porque su padre, Leo Potter, así
lo deseaba.
8
Volvió a entrar en la ducha. Y ya
era la cuarta vez en lo que iba del día.
Pero no había forma de evitar aquel
olor tan repugnante. Leo Potter primero
pensó que lo emitía su boca,
pero finalmente tuvo la convicción
de que lo despedía su recto. Volvió
a enjabonarse y se sintió insignificante
e indigno.
9
-¿Sólo lleva usted aquí
tres días y me pide que cancele el
proyecto? ¿Que el CDV será
un fracaso? -preguntó George Templeton-.
Ya sé que usted es uno de los mayores
intelectos de este tiempo, pero eso no es
posible, al menos sin una argumentación
sólida.
-No dispongo todavía de ella -expuso
Samuel-. Pero creo que su experto humano
está mintiendo en los tests cognoscitivos.
-Ha habido casos de expertos humanos que
no han asumido la posibilidad de ver todo
su saber, adquirido tras una vida de estudio
y erudición, pueda ser resumido después
en un número finito de proposiciones
almacenadas en una memoria de reglas.
-No creo que ese sea el caso. El Sr. Potter
se ha trazado siempre metas altas en la
vida, como la creación de las rutinas
antivirus «Guardián».
Por lo poco que he podido conocer de Leo,
desde la más tierna infancia se aprecia
en él un desmesurado afán
de superioridad.
-¿Y qué? En cierta medida
todos somos competidores dentro de la sociedad
-dijo George Templeton.
-Leo presenta actitud vacilante, típica
en todas las formas de neurosis; además
de afán de superioridad, que no es
más que la ocultación de un
profundo complejo de inferioridad. Y para
finalizar, la elección de cumplimentar
manualmente los tests cognoscitivos en vez
de emplear un volcado psíquico de
sus conocimientos. No olvide que él
es informático. ¿Acaso un
informático no cree en la misma tecnología
en la que es, curiosamente, una de las máximas
autoridades mundiales.
-Reconozco que en este último punto
estoy en coincidencia con usted, Samuel.
-Creo que Leo desea que se transfiera su
conocimiento. Pero tiene miedo de hacer
pública alguna otra parcela de su
universo psíquico. Quizá no
se ha planteado mentir. Pero para salvaguardar
esa región de su intimidad está
supervisando personalmente los tests de
conocimientos, puesto que los responde manualmente.
Presenta actitud vacilante porque repite
mentalmente las respuestas una y mil veces,
para que no transcienda su secreto.
-¿Qué secreto podría
ser? -preguntó George Templeton.
-Un trauma. Un factor traumatizante. Y se
corre el riesgo de introducir una lesión
emocional dentro de la memoria de reglas
del CDV.
-Un factor traumatizante...
-No es seguro. Quizás sí o
quizás no. Depende de lo vinculado
que esté ese trauma o herida a los
procesos de razonamiento de Leo Potter y
a sus conocimientos sobre informática.
Si el trauma no está asociado a su
sabiduría, el CDV estará a
salvo porque no se duplicará esa
pauta mental.
-No puedo cancelar ni posponer el proyecto.
Sólo son hipótesis.
-Lo comprendo, por ello le presento mi renuncia
-dijo el psicólogo analítico-.
Creo que es más menesterosa la ayuda
al hombre. Es mi obligación como
terapeuta, no puedo obviar lo que creo que
es un caso clínico. No puedo anteponer
el proyecto científico a una herida
emocional -argumentó Samuel mientras
abandonaba el despacho.
10
El diseñador de sistemas informáticos
imaginó al psicólogo hablando
de él. Arruinando su carrera, humillándole,
quizás riéndose... Si al menos
aquel olor que despedía su cuerpo
cesara de alguna manera. Salió corriendo
del Departamento de Ingeniería Cognoscitiva
y, en vez de esperar un elevador, bajó
por las escaleras, trastabilló y
cayó de bruces contra el suelo.
11
-No computa, jefe. El CDV no funciona ni
siquiera a los niveles más básicos
de programación -comentó uno
de los muchos adjuntos al proyecto.
-No es posible tanta calamidad... -lamentó
un quejumbroso George Templeton.
-¿No le advirtió el psicólogo?
-Sí. Pero eran hipótesis.
Nada sólido que justificase una interrupción.
-¡Dios bendito! ¡El psicólogo
renuncia, al experto humano le da una especie
de ataque y en la fuga sufre traumatismo
craneal y el más avanzado proyecto
de Inteligencia Artificial no computa ni
a los niveles más básicos!
No quisiera estar en su pellejo, jefe. Analicemos
la situación. ¿Dónde
puede estar el fallo?
-Un sistema de Inteligencia Artificial necesita
de varios tipos de conocimiento. El modo
experto incluye cuatro requisitos cognoscitivos:
1.- Conocimientos de objetos (Saber que...)
se guardan los hechos relacionados con los
objetos.
2.- Conocimientos de acciones y sucesos
(Otra versión diferente de Saber
que...) se guardan los hechos sobre sucesos
ocurridos.
3.- Conocimientos sobre prestaciones (Saber
cómo...) en este caso se guardan
habilidades.
4.- Meta-conocimientos (Saber sobre lo que
sabemos) conocer las limitaciones de nuestros
conocimientos.
Pero el problema podría estar quizás
no en los conocimientos sino en los razonamientos,
en Copia de Vida existen cinco tipos de
razonamientos:
A.- Razonamiento formal: supone la manipulación
de estructuras de datos según las
reglas de la inferencia.
B.- Razonamiento de procedimiento: la utilización
de un modelo aritmético para resolver
un problema aritmético.
C.- Razonamiento analógico: llegar
a conclusiones en nuevos casos en base a
los conocimientos utilizados en otros casos.
D.- Generalización: la generalización
de conceptos amplios a partir de ejemplos
particulares.
E.- Metarazonamiento: la utilización
de conocimientos sobre lo que se sabe.
-Si a esto añadimos que Copia de
Vida, en el empeño de que se convierta
en un programa sentiente, presenta un amplio
dominio de aplicación de problemas
y experiencias...
-Esto es muy complejo, jefe.
-Sí. Tan complejo como el cerebro
humano. ¡No hay otra opción!¡Le
necesitamos al precio que sea!
-¿A quién?
-Al psicólogo analítico. Necesitamos
a Samuel Buronson, el intelecto que fue
capaz de predecir este caos en apenas unas
pocas horas.
12
Leo Potter había sido ingresado en
el Memorial Hospital, además de tratarle
el traumatismo fue sometido a psicofármacos
pues se constató que vivía
una situación difícil con
el mundo. Se apreció que el diseñador
de sistemas informáticos era incapaz
de establecer relaciones humanas y creía
ser objeto de una animosidad general.
13
-Las circunstancias obligan a otra determinación.
Ahora ya está en juego el futuro
de dos seres racionales; incluyendo a CDV,
primer prototipo de Inteligencia Artificial
que sufre algún tipo de shock impresivo.
No puedo negarme -dijo Samuel mesándose
la barba.
-¿Por dónde empezamos? -preguntó
George Templeton.
-Por la memoria de reglas, allí se
resolverán algunas de las respuestas
-apuntó el psicólogo analítico.
-¿Qué espera encontrar?
-Copia de Vida, según mi opinión,
todavía no es un verdadero ser consciente,
es un ente pre-consciente. Por ello no computa.
Es poco probable que el factor traumático
que atormenta a Leo Potter haya sido codificado
en la memoria de reglas del CDV. El trauma
debería estar ligado directamente
a los procesos de racionamiento o a los
conocimientos que convierten a Leo en experto
para haber sucedido.
Una copia impresa de las proposiciones contenidas
en la memoria de reglas le fue entregada
al psicólogo. Éste empezó
a examinarla con total dedicación.
Le llevó cuarenta y cinco minutos
estudiar todo el contenido del dossier.
En ese período de tiempo no levantó
ni una sola vez la mirada de los pliegos
de papel. Ni George Templeton, ni ninguno
de los adjuntos al proyecto se atrevieron
a interrumpir las reflexiones del psicólogo.
De repente Samuel Buronson rompió
su silencio.
-Creo que lo tengo. ¿Le han enseñado
al CDV a dudar?
-CDV puede aceptar nuevos conocimientos
y desechar los obsoletos -dijo un ingeniero
adjunto.
-No me refiero a eso. Tampoco me refiero
a que verifique el resultado de las inferencias
lógicas. ¿Le han enseñado
a dudar de su propia memoria de reglas?
-Nosotros hemos programado Copia de Vida
en la posibilidad de error respecto a la
memorización de procedimientos y
planes de acción (Saber cómo...)
y usted se refiere a la memorización
de proposiciones ciertas y hechos (Saber
que...).
-Un error o una proposición incierta
en su memoria de reglas, provocaría
uno o varios conflictos en sus esquemas
de metarazonamiento (saber sobre lo que
sabemos).
-Tiene sentido -apuntó otro técnico
auxiliar.
-CDV no conoce todavía las limitaciones
de sus conocimientos, por ello no computa.
Es un ente pre-consciente. Adquirirá
verdadera consciencia cuando lo programen
a dudar tanto de sus procesos lógicos
como de las proposiciones almacenadas en
su memoria. De alguna forma, en una o varias
proposiciones, ha encontrado una contradicción
lógica con el resto de sus conocimientos.
Quizás como resultado de que el experto
humano ha mentido al responder los tests
cognoscitivos o quizás simplemente
por un error en la transcripción
de la base de datos. Pero como no está
programado para desconfiar de sus datos,
no funciona.
-Puede ser. Seguiremos esa vía de
actuación. Es factible: un error
o una mentira en la transcripción
supone viciar el contenido de su base de
datos. ¿Cómo lo ha deducido?
-preguntó George Templeton.
-Porque hay similitudes entre los procesos
de razonamiento del CDV y los de Leo Potter.
Ambos manifiestan deducciones perfectamente
lógicas que descansan sobre algún
postulado falso, error o ilusión;
dictado, en el caso de Leo, por una afectividad
anormal.
-Asombroso -manifestó George Templeton.
-Nos queda otro intelecto que analizar.
Quiero ver la mesa de trabajo del diseñador
de sistemas informáticos y todas
sus pertenencias -dijo el psicólogo.
14
La puerta se abrió y Samuel Buronson
se encaró con los ojos oscuros de
Leo Potter, a quien el corazón le
dio un vuelco y no pudo reprimir un profundo
sentimiento de agresividad. Se habían
conocido en circunstancias diferentes a
una relación psicólogo-paciente
y ésta nunca podría darse
entre ambos. Sin embargo, Samuel allanaría
el camino a otro terapeuta de la conducta.
15
-La búsqueda del conocimiento lo
era todo para mí, al menos durante
un período de tiempo -comenzó
el psicólogo lo que parecía
una confesión-. A raíz de
aquella actitud, perdí a una paciente.
La sensación de culpabilidad nunca
me ha abandonado desde aquel aciago día.
Ahora contemplo la existencia con otros
ojos. El saber ya no es lo principal en
mi escala de valores, sino de qué
forma mis habilidades y mi propia persona
pueden serle de utilidad a los demás.
Yo no deseo perjudicarle de ningún
modo, Leo.
-¿Por qué me explica su pasado?
-Para que usted disponga también
de un arma contra mí. Y no se sienta
vulnerable ante mi presencia.
-¿Lo sabe, verdad?
-Digamos que lo he deducido. Su homosexualidad
sólo se hará pública
si está en su ánimo desvelarla.
-¡Nunca!¡Eso jamás!
-Usted vive la homosexualidad como una situación
amenazadora. Como un peligro latente que
pueda suponerle una humillación que
arruine su posición social, en caso
de hacerse de dominio común –expuso
el psicólogo.
-Las ideas delirantes vinieron primero,
al contemplar mi cuerpo y ver lo feo y mal
constituido que es. Pero después
aparecieron las... -Leo se quedó
sin habla.
-¿Alucinaciones? -apuntó Samuel.
-Sí, eso. Las alucinaciones de tipo
somático o simbólico. He sido
consciente de que toda mi actividad ha estado
orientada hacia la superioridad y la exagerada
elevación de mí mismo. Cuando
Robotics Associates ofreció duplicar
mi sabiduría en una Inteligencia
Artificial, sentí que todas mis aspiraciones
se culminaban.
-Pero entonces... -sugirió el psicólogo.
-Entonces surgió simultáneamente
el temor a ser herido en el orgullo y en
el valor personal: que a través de
la obra creada se apreciase de algún
modo mi tendencia sexual: mi "imperfección".
¿Cómo se llama este problema?
-preguntó Leo, tragando saliva.
-¿De verdad quiere saberlo... tan
pronto?
-Lo sufro desde hace una eternidad.
-Pensamientos paranoicos -dijo Samuel con
solemnidad, a la espera de ver la reacción
que provocaba en Leo.
-¿Los venceré, Samuel? -preguntó
tuteando a su interlocutor, finalmente.
-Puede curarse. La corrección de
las exageraciones subjetivas es muy frecuente.
Y la sanación... también puede
darse. Aunque tampoco le engaño,
no es fácil.
-En cuanto al CDV...
-Funcionará. Quizás no hoy.
Quizás tampoco mañana. Pero
la suma de su intelecto, Leo, junto con
el de los técnicos de Robotics Associates,
hará de Copia de Vida una empresa
triunfadora.
-De entre todas mis alucinaciones, hubo
una que no me atemorizó. Creí
ver formarse una consciencia mientras se
ensamblaban sucesivos segmentos de datos.
¿Puede una mente ser simplemente
una suma de cadenas de información?
-En realidad eso es lo que es: información
que se conforma e interacciona -dijo Samuel
con brevedad, después inspiró
y continuó-. Y la Inteligencia Artificial,
no se engañe, se hará a sí
misma y no creo que se deje influir por
nuestras imperfecciones. No será
construida, el hombre sólo le facilitará
el soporte donde contener los conocimientos.
No heredará nuestras debilidades,
ni nuestras dudas.
-Suena alentador -exclamó Leo Potter.
Y como viene haciendo desde el alba de los
tiempos, el sol de la mañana se mantenía
alto en el horizonte, iluminando las heridas
y las consciencias de los hombres y muy
pronto, también, de las máquinas.
Autor: Claudio Landete Anaya; Mataró,
Barcelona, España.
Relato publicado en Sistema Binario, Libro
Andrómeda número 7.
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