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Prólogo
del editor
Hace tiempo que pienso que los editores
somos personas privilegiadas. Disfrutamos
de la lectura inédita de muchas historias
que se nos remiten en busca de una vía
de divulgación. Es difícil
de expresar el impacto que produce en nuestro
ánimo esa sensación mezcla
de primicia literaria y de confianza personal
depositada por los escritores.
Antonio Moreno Álvarez, a la vista
de su currículum, además de
compartir generación y preferencias
(cómics y cf) es uno de los nombres
propios de esa confianza de la que les hablaba
en el párrafo anterior.
La primera obra suya que cayó en
mis manos fue el relato Cero-punto-uno,
que trataba sobre realidades alternativas
y las huellas difusas que dejaban en el
cerebro. Valorada muy positivamente por
el jurado del Premio Andrómeda del
año 2005, fue declarada finalista
en ese certamen.
Por fortuna, aquella participación
no quedó en puntual y les confieso
que somos deudores en nuestra modesta factoría
de ficción de momentos muy agradables
y teorías más interesantes
si cabe, como reflejan otras narraciones
suyas que hemos publicado: Qeqertarsuaq,
Instrumentos Operativos o que están
previstas de editarse Mentir sin hablar,
hablar sin mentir.
Personalmente, no conozco medida mejor que
la frecuencia para calificar la valía
de un autor. La carta de recomendación
de Antonio Moreno es que, cada vez que se
ha presentado a una de las convocatorias
de Libro Andrómeda, siempre ha llegado
a la fase final; haciéndose con un
lugar destacado por méritos propios.
En su caso, la frecuencia se ha convertido
en costumbre de labor bien desarrollada.
Ahora hablemos de Quimera.
Va a ser publicada por entregas en Internet.
Un formato poco utilizado hasta la fecha
en www.libroandromeda.com para obras de
larga extensión y del que hoy carecemos
de antecedentes previos. Sin embargo, por
las características de esta historia,
pensamos que puede salir bien la experiencia.
Tenemos la suerte de que Quimera es el primer
vuelo de Antonio Moreno en el ámbito
de la novela, con lo que este hecho puede
tener de valor histórico y documental
para los aficionados. Las virtudes principales
de la trama son que el lector no sabe hacia
dónde le llevan y que la mayoría
de los usos informáticos, biotecnológicos
o sociales que se citan son plausibles de
acontecer en un futuro cercano. Escrita
a modo de homenaje a Alan Moore, recuerda
sus más destacadas novelas gráficas:
Watchmen o V de Vendetta. Por lo que si
disfrutaron con ellas, les auguro que también
lo harán con la creación de
este escritor sevillano.
Quimera es la historia de una revolución
de pensamiento y de cómo el protagonista
será llamado a comprender las causas
de la lucha.
Si esta iniciativa, un poco pionera, goza
de aceptación entre los lectores
y visitantes de nuestro portal, supondrá
el inicio de una línea de divulgación
en formatos de mayor extensión vía
Internet complementaria a la edición
tradicional en papel por la que se nos conoce.
En todo caso, este año 2009, está
previsto que tenga un marcado sabor a novela
por los proyectos comprometidos que tienen
que ver la luz. Y Antonio Moreno Álvarez,
un poco mal que le pese -pues sufre de la
típica modestia de los ciertamente
importantes, los autores con oficio que
escriben por el placer y la inquietud de
contar historias- está destinado
a iniciar este nuevo curso editorial.
Pasen y lean... la revolución está
servida.
Claudio
Landete.
Editor de Libro Andrómeda.
Presentación
del autor
Vaya
por delante que no me gusta mucho hablar
de mí, pero ahí van unos cuantos
datos por si a alguien puede interesarle.
Me llamo Antonio Moreno y tengo 47 años.
Estudié Ciencias Físicas pero
no terminé la carrera, cosas que
pasan a esas edades. Al poco, me desplacé
a los E.E.U.U., donde residí un año.
Años después -en 1992- hice
el curso "Master de Guiones para Cine
y Televisión" organizado por
la Universitat Autònoma de Barcelona.
Desde niño he devorado centenares
de libros y cómics de mi género
favorito, la ciencia-ficción. Aún
recuerdo aquellas novelas baratas con letra
minúscula que tenían el mismo
formato que las de espías que compraba
mi padre, esos relatos de autores como Asimov,
Lem, Verne, Wells, Stapledon, Orwell, Clarke,
Sturgeon, Vance... y de algunos españoles
que firmaban con pseudónimo, todo
lo que caía en mis manos era devorado.
Ahí nació mi cariño
por el género. En el camino, hasta
llegar a hoy, he hecho muchas cosas pero
muy pocas relacionadas con ese género
que adoro como lector.
Empecé a escribir cómics de
fantasía a la edad de 11 años
con mi hermano, él dibujaba y yo
escribía los textos de los globos,
supongo que ahí nació la idea
de escribir; yo no podía dibujar
(ya lo hacía mi hermano, y muy bien)
así que me quedé con las letras.
Algunos años después gané
el premio nacional de guiones que organizó
Toutain –creo que en 1980- y entré
en el mundo de los comics de aquellos años,
pero nunca pude ganarme la vida como escritor
de ciencia-ficción. Así que
comencé a hacer de todo, corrector,
traductor, guionista de historias infantiles
Editorial Bruguera, de vida cotidana para
El Víbora y muy pocos guiones de
ciencia-ficción para Toutain.
Vivir del mundo de cómic sólo
me sumía más y más
en la pobreza, así que –casi
por casualidad- comencé a trabajar
en televisión, de nuevo haciendo
de todo, documentales, talk-shows, diálogos,
documentación, concursos, etc. Incluso
coescribí dos tv-movies y una comedia
romántica que se estrenó en
los cines (con más pena que gloria).
También he trabajado en el mundo
de la animación, como guionista y
dialoguista.
Hasta hace pocos años, no había
tenido el valor de escribir relatos o novelas,
jamás me había atrevido a
hacer algo que me inspiraba –y me
inspira- tanto respeto. Escribir relatos
de ciencia-ficción ha sido -y es-
para mí un mundo nuevo.
La literatura de ciencia-ficción
es mi pequeño sueño adolescente,
el poder especular, jugar con el futuro,
cómo podría ser el mañana,
el poder jugar con “qué pasaría
si”, pero el hecho es que en este
género soy un novato.
Antonio Moreno, febrero de 2009
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