Mundosex

Relato Completo

Autor: José Vilches Palma.

Orígen: Cornellà de Llobregat, Barcelona, España.

Relato publicado en: Amores Extraños, Libro Andrómeda N.5

 

MUNDOSEX

Estaba cansada de los ritos orgiásticos de la Hermandad del Falo y no sabia muy bien por qué...Todo este embrollo comenzó en ese momento.
Páriñe es mi único apoyo seguro. Desde que saqué a relucir mis sentimientos me persiguen como a un animal, quieren acabar conmigo porque pienso diferente, pero creo que en el fondo debe de haber algo más importante...Algo que escapa a mi capacidad actual de entendimiento, todo supone una pesadilla.
Ahora nos encontramos escondidos en una cueva de las montañas próximas a la ciudad de Clítoris, ¡qué ridículo nombre para una urbe!. Siento una desazón por dentro, todo me parece vano, es como si mi mente se negara a aceptar la realidad que me rodea, el lugar donde nací...¿El lugar donde nací...?.
Huérfana de padre y madre, muertos en un naufragio en el Mar de Semen, vagué sin rumbo por el mundo hasta que me recogió en su seno la Hermandad de Venus e hizo de mí una mujer de provecho en el sexo...
-¡Al menos eso fue lo que me dijeron!-concluí.
Páriñe me miró de hito en hito.
-Te creo- me dijo.-Pero también los creo a ellos...No me mires así, sé que parece una contradicción. ¿Sabes por qué hago esfuerzos denodados por creerte, Launa?.
-Me lo has dicho mil y una vez, porque me amas fuera de las Camas Redondas y no te gusta que ningún otro hombre o mujer me toque con deseo. Yo por tí sólo siento amistad y agradecimiento- susurré, arrepintiéndome tan sólo un segundo después de haber traicionado mi única vía de supervivencia. Si Páriñe no me ayudaba estaba perdida, pero al mismo tiempo cruzaba por mi mente un oscuro velo de desconfianza.
El tan sólo era un Castrado, servía vino y frutas en las Grandes Orgías Ciudadanas y cantaba, con voz angelical, bellas odas dedicadas al placer de la carne. En ocasiones se dejaba que este tipo de sirvientes participaran en las llamadas Maratonesex, con el único objetivo de mantener nuestras vaginas lubricadas para la nueva hornada de hombres que aguardaban en los Salones de Excitación, así fue como lo conocí. Sólo era un peón más del engranaje social, igual que yo misma...
-¿Por qué me has ayudado Páriñe?, sabes que no te creo- le dije mirándole intensamente a sus oscuros ojos.
-Eres muy lista Launa- dijo turbado.- Tienes razón, los dos estamos descontentos con el sistema...¿Te parece bien?. Te escuché hablarle a las mujeres; aquello de la pareja monoparental, aquello de que cuando ya no estaban bellas para el sexo (siempre según los cánones de la Hermandad del Falo) no debían dejarse llevar a Ciudad Vejez, lo de luchar contra la castración de los niños conflictivos, aquella palabra tan rara...
-¿Revolución...?- interrogué.
-...Esa misma...No supiste explicar su significado, ni ellas te entendían. ¡Yo sí te entendí!- su voz sonaba ahora cavernosa y varonil, como si un odio asesino corriera por sus venas.- Debemos levantarnos contra los que nos obligan a llevar esta vida que no nos gusta e imponer nuestros criterios...Sí, yo sí te entendí- concluyó.
-¿Qué es lo que nos pasa Páriñe?- le pregunté.- Es como si nosotros no perteneciéramos a este mundo, ¿crees que habrá más que piensen como nosotros...?-cientos de preguntas embotaban mi mente.
-No lo sé, no lo sé...Es la primera vez que pienso en ello con tanta intensidad. ¿Sabes?: Yo también soy huérfano, ¿crees que eso tendrá alguna cosa que ver con todo esto?. Me castraron a la edad de once años, debía ser muy rebelde, no recuerdo a mis padres...
-Yo tampoco- le dije con un deje de extraña nostalgia.
-Demasiadas coincidencias- indicó él.- Creo que hay mucha gente descontenta como nosotros, lo pienso ahora...Gestos, miradas, palabras... Pero nadie va más allá de eso, sólo tú y yo- dijo sentándose a mi lado en el duro suelo de piedra.
-Sólo tú y yo contra todo un imperio... Creo que estamos completamente perdidos...-Una amarga lágrima cayó por mi mejilla. Nos habían enseñado a no llorar y el gesto me dolió muy profundamente. Buscando un consuelo imposible me abracé a él.
Páriñe había ganado la batalla.
Con un gesto limpio y maquinal extrajo de su cinto un largo y afilado cuchillo con forma de Pene, me tiró de la cabeza hacia atrás y me cortó la yugular...Mis labios pugnaron por gritar, pero estaban sellados por el dulce encanto de la muerte y mientras mi aliento se apagaba por un instante, ví la luz y recordé de dónde venía...Launa dejó de existir para dar paso a Marta...

* * *

Rondando la segunda mitad del siglo XXII los informáticos habían logrado llevar a la práctica todas y cada una de las fantasías de la, antaño llamada, Realidad virtual.
Mundosex era el primer complejo turístico, de carácter virtual, dedicado íntegramente al sexo. Oficialmente se nutría de cerebros de personas que acababan de morir en algún accidente, pero con esa práctica los técnicos tenían muchos problemas al crear los personajes Multisensoriales que, por daños irreversibles en la corteza cerebral, no terminaban de ser lo suficientemente creíbles para el turista.
Casi automáticamente se recurrió a una práctica ilegal: lo mejor era instalar un cerebro completamente íntegro, sin trauma post mortem, y la única opción consistía en raptarlo de su vida cotidiana...El negocio merecía la pena, el cliente quedaba tan satisfecho que repetía la experiencia, no sin antes recomendarla a todos sus amigos y conocidos.
Pero esta práctica tenía sus riesgos, ¿qué podía ocurrir si el secuestrado descubría que estaba inmerso en un programa informático contra su voluntad...?.
Launa había empezado a recordar demasiado tarde...
-El antivirus, Páriñe, ha realizado su trabajo- casi gritó Alberto, el técnico.
-El antivirus ha realizado su trabajo- imitó burlescamente Alex, el director de programación.- Os he dicho una y mil vez que sólo debemos instalar Cerebros de Incidencia Plana, ¿a quién demonios se le ha ocurrido la brillante idea de meter ahí a esa revolucionaria?.
-Marta García Sonsoles, alias Launa. En principio una ciudadana totalmente apta, según nuestros cánones, para ser reprogramada e instalada en el disco duro de Mundosex. Casada, tres hijos, nada de política, nivel cultural bajo, su máxima inquietud resultaba ser ciertos programas de Tridivisión cuyos nombres todos conocemos...¡Una auténtica ciudadana como las del extinto siglo XX!.- dijo Alberto justificándose mientras leía el informe de Marta en la pantalla del monitor.- Sabes que cada vez es más difícil encontrar cerebros así y que todos los programas informáticos cometen errores...Los cargamos en estado de Amnesia y repentinamente comienzan a recordar, nuestra única arma consiste en detectarlos a tiempo y destruirlos.
-El antivirus no ha sido muy efectivo que digamos, le ha costado eliminar a esa tal Marta. Imagina que esa mujer hubiera tenido un mínimo de instinto de supervivencia, podríamos estar hablando de una catástrofe...Incluso de muertos entre nuestros clientes.- Alex estaba encendido.
-Podría ser que algún día ocurriera lo que tanto temes, si no abandonamos la práctica de introducir cerebros raptados...- advirtió Alberto.
-LLama a los de limpieza- ordenó Alex.
Los de limpieza se encargaron, ciertamente, de limpiar el entuerto. El cuerpo de Marta, un despojo humano con el cerebro chamuscado, fue abandonado bajo el puente de una autopista. Su experiencia vital borrada de la memoria caché de Mundosex. Su familia solo encontró un cadáver abandonado y los turistas continuaron visitando el complejo turístico. La vida continuó su curso natural...


José Vilches Palma; Cornellá de Llobregat, Barcelona, España.
Relato publicado en Amores Extraños, Libro Andrómeda número 5.

 

 

Esta página pertenece a la Asociación Cultural MUNDO IMAGINARIO. Libro Andrómeda es una colección de libros dedicados a la ciencia ficción que se escribe actuálmente en el panorama Esta página pertenece a la Asociación Cultural MUNDO IMAGINARIO. Libro Andrómeda es una colección de libros dedicados a la ciencia ficción que se escribe actuálmente en el panorama nacional. El primer número de la serie: FANTASMAS CIBERNÉTICOS apareció en el mercado en enero de 1999. Te mostramos nuestro trabajo y la forma que tienes de conseguir los ejemplares que te interesen. Contacta con nosotros para conseguir nuestros libros en libroandromeda@hispavista.com. Página diseñada y mantenida por Jordi Armengol. Los derechos de las portadas de Libro Andrómeda pertenecen a Jordi Armengol. Gracias por vuestra visita.