Amnesia

Relato Completo

Autor: Javier Mayugo Fink.

Orígen: Calella de La Costa, Barcelona, España.

Publicado en: 2001: ODISEA LITERARIA, LIBRO ANDRÓMEDA nº.4

 

..... I

- Señor. ¡Eh! Señor. Su billete por favor.
El anciano dormía con la cabeza apoyada contra la ventanilla. Su cara arrugada y su barba blanca, eran la prueba inequívoca de una larga existencia. Su traje y sus zapatos, aunque parecían rescatados de la moda de los años cuarenta, mostraban el lustre de la vestimenta recién comprada.
- Señor.- volvió a repetir el revisor del tren con el tono amable que caracterizaba a (casi todos) los funcionarios de los 90. Desde el asiento contiguo una obesa mujer de mediana edad, vestida con un conjunto barato, observaba la escena con sonrisa bovina. El pasajero abrió los ojos lentamente.
- ¿Ehmmmm? ¿Qué quiere?- dijo con una mirada entre ausente y sorprendida.
- El billete por favor.- pidió el revisor.
- ¿Qué billete, joven?
La mujer de sonrisa bovina dejó de sonreír y un brillo de expectación iluminó sus ojillos.
- Su billete. Si no lo tiene, tendrá que abonar el trayecto.
El hombre empezó a buscar en sus bolsillos azoradamente y sin éxito.
- Lo siento. Pero no tengo billete y tampoco llevo dinero.
Dos guardias de la compañía ferroviaria que iban en el mismo vagón se acercaron.
- ¿Ocurre algo?
- Este señor. No lleva billete y tampoco tiene dinero.
- Muéstreme su documentación, haga el favor.
Los bolsillos del viejo traje volvieron a ser explorados por su dueño sin ningún éxito.
- No... no llevo nada. Lo cierto es que ni siquiera sé que estoy haciendo aquí, ni quién soy.
El revisor intentó controlar un gesto de sorpresa sin conseguirlo, los guardias se miraron entre sí y la mujer vaca parecía estar a punto de reventar de satisfacción (seguramente explicaría a sus vecinas que había estado viajando) poniendo especial énfasis en la palabra "viaaaajando"? al lado de un loco
peligroso y que su vida había pendido de un hilo).
El tren estaba entrando en la estación de Badalona. A pocos metros se podía ver el cuartel de la Guardia Civil.
- Dispóngase a acompañarnos, haga el favor.- ordenó uno de los agentes.
Con gestos lentos el viajero bajó del tren, formando con su entorno lo que podría tomarse por una broma temporal. Su vestimenta y su aspecto contrastaban notoriamente con todo lo que
le rodeaba.

Un skin-head solitario cruzó la vía con paso rápido y dirigió una mirada de odio al anciano, al cual se le iluminaron los ojos fugazmente... como si recuperara la memoria. La mirada de odio desapareció y la faz del muchacho quedó tan pálida como un kleenex. Olvidándose de sus principios, de su odio, de sus botas militares y de cualquier cosa que no fuera correr se alejó en la dirección opuesta.
- ¿Tú has visto eso? Joder, si parecía que volaba. ¿Qué le habrá pasado? Oye ¿Te encuentras bien?
Uno de los guardias estaba tan blanco que parecía imposible que pudiera tenerse en pie.
- He... he visto un destello en la cara de este tipo y si te digo lo que también he visto pensarás que he tomado algo. Me ha faltado poco para echarme a correr y... Coño tú, es imposible. Vamos rápido a llevarle al cuartel.

-¿Pero qué...?
- ¡Vamos! Quiero librarme de él cuanto antes.

II


Una vez redactado el informe, el suboficial del puesto realizó una llamada al departamento geriátrico del hospital. Sentado en un banco de madera el viejo esperaba, y observaba con creciente interés el ir y venir de hombres, de uniformes, de armas...
- ¿Quiere un café abuelo? Está caliente ? un joven cabo le ofrecía amablemente una taza humeante. Al coger la taza sus dedos se rozaron y una sensación de terror sacudió como un calambrazo
el corazón del muchacho... unas gotas de café se derramaron sobre el traje de cincuenta años.
- Lo, lo siento yo...? balbuceó el chico, frotándose nerviosamente los dedos.
El anciano sonrió y siguió observando el ir y venir de hombres y mujeres uniformados.
- Esta noche podrá Vd. pasarla en el departamento geriátrico del hospital. Un médico le visitará para intentar esclarecer alguna cosa. Le llevaremos hasta allí - a pesar de hacer frío, el suboficial estaba empezando a sudar de forma visible-. Si existe algún aspecto que Vd. crea de importancia, notifíqueselo al médico que le atenderá. Espérese fuera -esta última frase fue dicha mientras salía a toda prisa del despacho.

III


- Por lo visto padece Vd. amnesia retrógrada. Su vida anterior ha quedado totalmente borrada ¿No recuerda Vd. absolutamente nada? -un médico de mediana edad le hablaba mientras observaba el informe del cuartel.

Ante los ojos del viejo desfilaron la mirada de odio, el miedo, los uniformes, las armas...

Y de pronto recordó. Supo quién era y por qué llevaba ropas de hacía medio siglo. Recordó que en los años transcurridos desde entonces, recuperaba por espacio de algún tiempo la memoria y que
después volvía a perderla convirtiéndose en un viejo inútil que no se acordaba donde ni cuando había nacido. Esos fugaces resurgimientos de la propia identidad en distintas partes del
mundo se habían terminado. El odio, la corrupción política, la miseria, la incertidumbre del pueblo, la injusticia... Por fin había llegado su gran momento.
El viejo estalló en carcajadas y el mundo tembló frente a la perspectiva de una nueva guerra mundial. Un enorme caballo, manchado de sangre, galopaba furiosamente en busca de uno de los jinetes del apocalipsis que reía demencialmente en el departamento geriátrico de un hospital.

 

Amnesia (Autor: Javier Mayugo Fink, Calella de La Costa, Barcelona, España)

 

 

 

Esta página pertenece a la Asociación Cultural MUNDO IMAGINARIO. Libro Andrómeda es una colección de libros dedicados a la ciencia ficción que se escribe actuálmente en el panorama Esta página pertenece a la Asociación Cultural MUNDO IMAGINARIO. Libro Andrómeda es una colección de libros dedicados a la ciencia ficción que se escribe actuálmente en el panorama nacional. El primer número de la serie: FANTASMAS CIBERNÉTICOS apareció en el mercado en enero de 1999. Te mostramos nuestro trabajo y la forma que tienes de conseguir los ejemplares que te interesen. Contacta con nosotros para conseguir nuestros libros en libroandromeda@hispavista.com. Página diseñada y mantenida por Jordi Armengol. Los derechos de las portadas de Libro Andrómeda pertenecen a Jordi Armengol. Gracias por vuestra visita.